Descubre qué plugins usa cualquier web en solo unos clics

por | Marketing Digital

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Seguro que más de una vez te has preguntado cómo saber los plugins que tiene una web. Te metes en una página que va como un tiro, con un diseño fino, transiciones suaves, o un formulario que parece magia… y piensas: “¿qué estarán usando aquí?”. No es curiosidad vacía, es lógica pura. Detrás de cada sitio bien hecho hay una combinación de herramientas y decisiones técnicas que marcan la diferencia.

En Jevnet, como agencia de estrategia digital, lo hacemos constantemente. Nos gusta mirar bajo el capó, ver cómo funcionan las cosas. No para copiar, sino para entender qué hay detrás de una web que destaca. Saber qué plugins usa una página te da pistas sobre su estrategia digital, sobre cómo trabaja el equipo que la lleva, o qué nivel de mimo hay detrás del proyecto.

Índice

Por qué interesa saber qué plugins usa una web

Hay varios motivos, y no todos son técnicos.

A veces simplemente te da ideas. Ves una web con una funcionalidad chula y piensas: “esto podría encajar en la mía”. Otras veces es pura estrategia: entender cómo trabaja la competencia te ayuda a ver por dónde van los tiros.

También puede ser algo más práctico: estás auditando tu web, notas que algo va lento o falla, y sospechas que el problema viene de un plugin pesado o desactualizado. Saber lo que hay instalado ayuda mucho a limpiar y afinar.

Y luego está el factor aprendizaje. Cuando llevas un tiempo en marketing digital, te das cuenta de que los plugins también marcan tendencias. Algunos se ponen de moda porque resuelven bien un problema. Detectarlos a tiempo puede darte ventaja.

Lo que los plugins dicen de una web

Los plugins cuentan más de lo que parece. Son como las piezas que encajan para darle forma a todo lo que ves y lo que no ves. Te dejan entrever:

  • Si la web está hecha en WordPress, Shopify, Webflow u otro CMS.
  • Qué tipo de estrategia de marketing o automatización tiene montada: analítica, CRM, email…
  • El nivel de optimización SEO o de rendimiento que ha buscado.
  • Cómo cuida cosas más invisibles pero vitales, como la seguridad o la velocidad de carga.

Métodos prácticos para saber qué plugins tiene una web

Vale, vamos a lo que interesa: cómo saber los plugins que tiene una web. No hace falta ser un genio ni tener acceso al panel del sitio. Hay formas sencillas y otras un poco más técnicas, pero todas sirven para cotillear (con cariño) qué está usando una página que te gusta o te llama la atención.

Usar herramientas online gratuitas

La más fácil, sin duda. Hay webs que te dicen al momento qué tecnologías usa cualquier dominio. Pegas la dirección, esperas un par de segundos y te sueltan una lista bastante completa.

Algunas de las más útiles:

  • BuiltWith: un clásico. Te saca plugins, CMS, herramientas de analítica, scripts publicitarios… todo lo que tenga el sitio. A veces da miedo lo que llega a detectar.
  • Wappalyzer: más ligera y visual. Tiene extensión para el navegador, así que mientras navegas puedes ir viendo qué usa cada página.
  • WhatRuns: también va con extensión. Muy cómoda si te gusta descubrir cosas sobre la marcha sin tener que entrar en ninguna web.
  • Gochyu: esta está más centrada en WordPress. Ideal si sospechas que el sitio está hecho con ese CMS y quieres saber exactamente qué plugins tiene.

Mirar el código fuente

Este método es de toda la vida. Clic derecho → “Ver código fuente” y se te abre un mundo de texto y enlaces. Ahí puedes buscar con Ctrl + F (o Cmd + F si estás en Mac) palabras como plugin, wp-content o wp-includes.

En sitios de WordPress es habitual ver rutas tipo /wp-content/plugins/nombre-del-plugin/. Si aparece eso, ya lo tienes. No todos salen, algunos se esconden mejor, pero es un buen comienzo.

A veces, simplemente mirando los nombres de los archivos o carpetas te haces una idea. O te suena alguno y dices: “ah, vale, este lo conozco”.

Usar la consola del navegador

Esto ya es para los que quieren curiosear un poco más. Si abres las herramientas del desarrollador (la tecla F12 o clic derecho → “Inspeccionar”), puedes ver cómo se carga la web por dentro.

En la pestaña “Network” o “Red” salen todos los archivos que se descargan al abrir la página: scripts, hojas de estilo, fuentes, imágenes… y a veces, entre ellos, los nombres de los plugins. También puedes mirar en “Sources” o “Fuentes”, que muestra las carpetas del sitio. Cuando ves algo con pinta de plugin, lo es casi seguro.

Herramientas un poco más técnicas

Cuando te dedicas a esto, como nosotros en Jevnet, tiras de herramientas más potentes para ir más allá del vistazo rápido.

  • Screaming Frog: se usa mucho en agencias SEO, pero escanea el código y puede darte pistas de qué plugins están activos.
  • Semrush o Ahrefs: más orientadas a marketing, aunque también sirven para detectar integraciones o scripts de terceros.
  • SimilarTech: menos popular, pero muy buena si lo que quieres es ver qué tecnología usan webs grandes o de e-commerce.

Cómo saber los plugins de una web según el tipo de CMS

Cuando te pones a investigar cómo saber los plugins que tiene una web, lo primero que hay que mirar es con qué está hecha. No todas funcionan igual. No es lo mismo un WordPress que una tienda en Shopify o una página montada en Webflow. Cada uno tiene su manera de añadir funciones y, claro, sus trucos para descubrirlas también cambian.

WordPress: el más transparente de todos

Aquí es donde resulta más fácil curiosear. WordPress es tan popular que casi todo el mundo sabe dónde mirar. Los plugins dejan bastantes pistas en el código, en los scripts o en las carpetas del sitio.

Si lo que quieres es saber cómo saber los plugins que tiene una web WordPress, hay varios caminos:

  • Buscar en el código rutas con /wp-content/plugins/. Es lo típico y suele funcionar.
  • Usar herramientas como Gochyu o ScanWP, hechas justo para detectar plugins de WordPress.
  • O tirar de extensiones del navegador como Wappalyzer o WhatRuns, que te sacan parte del listado al instante.

Shopify: aquí los plugins se llaman apps

Shopify es otro mundo. No tiene “plugins” como tal, sino apps que se instalan desde su propia tienda. Para descubrir cuáles usa una tienda, lo mejor es mezclar intuición con herramientas que analicen el código.

BuiltWith suele ir bien, porque detecta muchas integraciones: chats, reseñas, pasarelas de pago, boletines… todo eso que una tienda online necesita para funcionar. Si te apetece mirar a mano, puedes abrir el código fuente y buscar nombres de servicios conocidos, tipo Klaviyo, Yotpo, Judge.me o ReConvert. Suelen aparecer en los scripts que cargan la página.

No es tan directo como en WordPress, pero con un poco de ojo se puede sacar bastante información.

Wix, Squarespace, Webflow y otros

Estos son más cerrados. No te dejan tocar demasiado ni ver lo que pasa por detrás, aunque alguna pista siempre se escapa.

En Wix o Squarespace, por ejemplo, puedes detectar integraciones mirando las llamadas a servicios externos, los scripts que cargan analíticas o formularios. En Webflow, los desarrolladores suelen meter el código de forma manual, así que si inspeccionas la página verás fragmentos de JavaScript o enlaces a herramientas como Google Tag Manager, Hotjar o HubSpot.

Cómo aprovechar la información cuando ya sabes qué plugins usa una web

Vale, ya sabes cómo saber los plugins que tiene una web, o al menos una buena parte. Pero claro, llega el momento de preguntarse: ¿y ahora qué? Porque mirar por mirar no sirve de mucho. La gracia está en usar esa información para algo, sacarle partido de verdad. Y aquí es donde empieza lo interesante.

Inspirarte sin copiar a lo loco

Lo primero que suele pasar es la tentación. Ves un sitio que va fino, con una velocidad increíble o con una función que no habías visto nunca, y te entran ganas de replicarlo al momento. Pero no va de eso. Copiar por copiar no tiene sentido. Lo que sí funciona es mirar, entender por qué usan ese plugin y pensar si encaja contigo.

Detectar huecos o mejoras que podrías aplicar

Cuando investigas varias webs, empiezas a ver patrones. Hay sitios que usan plugins muy potentes para optimizar la velocidad, para hacer pruebas A/B o para medir el comportamiento de los usuarios con un nivel de detalle brutal. Y claro, ahí es cuando piensas: vale, esto yo no lo tengo.

Leer entre líneas: la estrategia detrás de los plugins

Los plugins dicen más de lo que parece. Si ves que una marca usa integraciones con CRM, herramientas de email marketing o plugins de analítica avanzada, puedes intuir que hay una estrategia digital seria detrás implementada por una agencia de marketing automation. Si en cambio una web tira solo de básicos, igual está en una fase más inicial o simplemente no le da tanta importancia al marketing.

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Errores comunes al intentar saber qué plugins tiene una web

Cuando te pones a investigar cómo saber los plugins que tiene una web, es fácil meter la pata. A veces por ir con prisas, otras por fiarte demasiado de lo que dicen las herramientas o, simplemente, porque este tipo de cosas tienen su truco. No pasa nada, nos ha pasado a todos alguna vez. Pero si los tienes en mente, te ahorrarás bastantes vueltas.

Fiarlo todo a una sola herramienta

Este es el clásico. Entras en BuiltWith o Wappalyzer, ves una lista de plugins y dices: “listo, ya está”. Pero no, ni de lejos. Ninguna herramienta detecta todo. Algunas aciertan más que otras, y a veces una acierta justo donde otra se equivoca.

Creer que los resultados son infalibles

Otro fallo muy habitual: pensar que todo lo que te muestra la herramienta es tal cual. Muchas veces aparecen plugins que ya no están activos o nombres genéricos que confunden más que ayudan. O un script suelto que parece un plugin pero no lo es.

Ignorar los desarrollos propios

Aquí viene el punto técnico. Hay webs que usan desarrollos a medida, plugins hechos desde cero o funciones integradas en el tema. Y claro, eso no lo detecta ninguna herramienta. Parece que no tienen nada instalado, pero el trabajo está ahí, escondido en el código.

Pasarse de la raya

Y sí, también hay quien cruza la línea. Revisar una web para aprender o inspirarte es normal, pero copiar código, clonar estructuras o reutilizar fragmentos ajenos… eso ya no. Detrás de cada web hay horas de curro, decisiones, pruebas. Mirar para aprender, perfecto. Usar sin permiso, no.

Pensar que los plugins lo hacen todo

El último error, y quizá el más común. Creer que tener los mismos plugins que otra web va a darte los mismos resultados. No. Los plugins ayudan, pero no son magia. Una web rápida y bien posicionada depende de muchas más cosas: el contenido, la estructura, el hosting, la optimización técnica, incluso el sentido común de quien la gestiona.

Qué plugins suele usar una web optimizada: ejemplos reales

Cuando te pones a investigar cómo saber los plugins que tiene una web, llega un momento en el que piensas: vale, ya sé cómo mirar, pero… ¿cuáles son los que realmente merecen la pena? Porque no todos los sitios funcionan igual, eso está claro, pero hay patrones que se repiten. Las webs que cargan rápido, que se ven bien y que no se rompen cada dos por tres suelen tener detrás una agencia CRO, que ha sabido escoger los plugins.

Los básicos que casi siempre están ahí

En WordPress, que sigue siendo el rey, hay nombres que salen una y otra vez. No porque sí, sino porque funcionan.

  • Yoast SEO o Rank Math: para tener el SEO bajo control sin volverse loco. Ajustan títulos, metadatos, palabras clave… ese tipo de cosas que luego Google agradece.
  • WP Rocket o LiteSpeed Cache: los que hacen que la web vuele. Si entras en una página que carga al instante, casi seguro lleva uno de estos.
  • Wordfence Security o iThemes Security: los guardianes. Ayudan a evitar sustos, accesos raros o ataques.
  • Smush o Imagify: para que las imágenes pesen menos sin perder calidad. Un clásico que marca la diferencia.
  • Divi o Elementor: los que permiten montar diseños sin tocar código, con arrastrar y soltar.
  • WPForms o Contact Form 7: los típicos para hacer formularios, que siguen ahí porque cumplen.
  • MonsterInsights o Site Kit de Google: los que integran la analítica directamente en el panel de WordPress.

Según el tipo de web

Si hablamos de una tienda online, es otro rollo. Lo normal es ver WooCommerce, junto con pasarelas de pago tipo Stripe o PayPal Checkout. También se suelen colar cosas de reseñas como Yotpo o Judge.me, y algún plugin que gestione correos automáticos o carritos abandonados.

En webs corporativas o de servicios, se repite otro patrón: plugins de contacto, chat en vivo, integración con CRMs tipo HubSpot o Zoho… y mucho enfoque en captación de leads.

Luego están las webs más personalizadas, que suelen llevar lo justo. A veces hasta menos. Prefieren tener cuatro cosas bien optimizadas que veinte a medias. Ahí se nota la mano de quien sabe lo que hace.

Cómo elegir los mejores plugins para tu propia web

Una vez que ya controlas cómo saber los plugins que tiene una web, lo lógico es que te entren ganas de mejorar la tuya. Pero claro, ahí viene el dilema: ¿cuáles elijo? Porque hay miles, literalmente. Algunos te salvan la vida y otros te la complican. Lo peor que puedes hacer es ir instalando sin pensar, que es justo lo que casi todos hemos hecho alguna vez.

Elegir bien los plugins es medio arte, medio sentido común. No se trata de llenar la web de cosas, sino de quedarte con lo que de verdad te aporta algo. Lo demás sobra.

Pensar qué necesitas de verdad

Antes de instalar nada, párate un momento. ¿Qué quieres conseguir? No es lo mismo una tienda online que una web corporativa o un blog personal. Cada una tiene sus prioridades, y eso cambia mucho la elección.

Por ejemplo, una tienda necesita plugins de pago, de seguridad y de analítica. Una web de servicios, en cambio, tira más hacia formularios, SEO y captación de leads. Y un blog puede que solo busque velocidad y facilidad para escribir.

Hazte preguntas sencillas:

  • ¿Esto me soluciona algo real o simplemente me apetece probarlo?
  • ¿Podría hacerlo sin instalar nada?
  • ¿El plugin está actualizado y tiene buenas reseñas?
  • ¿Va a dar guerra con los que ya tengo?

No por tener más, va mejor

Esta es la parte que cuesta aceptar. Cuantos más plugins metes, más papeletas para que algo se rompa. Algunos se pisan entre ellos, otros cargan archivos innecesarios y la web empieza a ir como un tractor.

No hay una cifra exacta, pero si te ves con veinte o treinta activos, quizá ya haya demasiado. Las webs que van finas suelen tener lo justo: los de SEO, seguridad, velocidad… y alguno más si hace falta. En Jevnet, como agencia de estrategias digital, lo vemos todos los días. Las que mejor rinden son las que están bien pensadas, no las que tienen de todo.

Cuando merece la pena crear uno propio

Hay veces que no encuentras ningún plugin que haga justo lo que necesitas. O lo hace, pero a medias. En esos casos, la mejor opción si no tienes la ayuda de una agencia de desarrollo web, es crear uno a medida. No tiene por qué ser algo enorme, basta con que cumpla su función sin añadir peso innecesario.

En nuestro equipo lo hacemos bastante, sobre todo cuando un cliente necesita conectar su web con su CRM, su plataforma de automatización o cualquier otra herramienta que no encaja del todo con lo que ya hay. Crear tu propio plugin tiene una ventaja enorme: controlas lo que hace, cómo lo hace y evitas depender de terceros.

Preguntas frecuentes sobre cómo saber los plugins que tiene una web

Hay cosas que, aunque hayas leído todo lo anterior, siguen rondando la cabeza. Así que aquí van las preguntas que más suele hacer la gente cuando intenta averiguar cómo saber los plugins que tiene una web. Algunas parecen obvias, pero si las has pensado, es por algo.

¿Se puede saber todos los plugins que usa una web?

No siempre. Depende mucho de cómo esté hecha la web y de cuánto esconda su código. Las herramientas tipo BuiltWith o Wappalyzer te dan una idea bastante buena, pero no lo ven todo. Si la web usa desarrollos propios o plugins integrados dentro de un tema, probablemente no aparezcan. Aun así, con un poco de ojo se puede sacar bastante información.

¿Y si la web los tiene ocultos?

Pues no pasa nada, es algo muy habitual. Algunas páginas lo hacen por seguridad o porque no quieren que cualquiera vea lo que usan. Puedes probar a mirar el código fuente o los scripts que carga el navegador, a veces se cuela alguna pista. Pero si no sale nada, no te comas la cabeza, simplemente no es visible.

¿Puedo usar los mismos plugins que otra web?

Claro, siempre que sean públicos y compatibles con tu proyecto. Aunque eso no significa que tu web vaya a rendir igual. Dos webs con los mismos plugins pueden comportarse de forma muy distinta. Lo ideal es fijarte, entender qué hace cada uno y adaptar lo que te sirva. Copiar sin más no suele funcionar.

¿Tener muchos plugins puede ser un problema?

Sí, y bastante común además. Cuantos más metes, más lenta puede ir la web y más riesgo hay de que se estropee algo. Algunos plugins hacen cosas parecidas y acaban chocando entre sí. La clave es quedarse con los necesarios, los que realmente aportan. Y mantenerlos siempre actualizados, que eso evita más líos de los que parece.

¿Se pueden detectar los plugins de una tienda online?

Depende del sistema. En Shopify se llaman “apps” y puedes identificarlas mirando los scripts o usando herramientas de análisis. En WordPress, si la tienda usa WooCommerce, es más fácil detectarlos. En PrestaShop o Magento ya cuesta un poco más, pero algo siempre se saca.

¿Por qué interesa saber los plugins que tiene una web?

Porque te enseña cómo trabajan otros. A veces ves una web que carga rapidísimo, o con una función que te gustaría tener, y te preguntas cómo lo han hecho. Saber qué plugins usan te da pistas. Te inspira. No se trata de copiarlos, sino de aprender de ellos y mejorar tu propia web con cabeza.

¿Cómo puedo ver los plugins que tiene mi propia web?

Si la web es tuya y está en WordPress, es muy fácil. Entras al panel, vas a “Plugins instalados” y te aparece la lista completa, activos e inactivos. Si la lleva una agencia o un desarrollador, pídeselo. Tener controlado lo que hay instalado te ayuda a mantener la web limpia, ligera y segura.

¿Y si borro un plugin mal?

A veces, aunque lo elimines, deja restos en la base de datos o en el código. No es el fin del mundo, pero conviene hacerlo bien. Si no estás seguro, haz antes una copia de seguridad o pide ayuda a quien te lleve la parte técnica. En Jevnet, por ejemplo, lo hacemos mucho cuando nos llega una web cargada de plugins que no sirven para nada.

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Conclusión

Cuando aprendes cómo saber los plugins que tiene una web, te das cuenta de que no va solo de curiosidad técnica. Es casi como mirar los cimientos de una casa ajena para entender cómo está construida, por qué aguanta bien o qué podrías aplicar tú en la tuya. No se trata de copiar ni de “hackear” nada, sino de observar con ojo y sacar ideas que te sirvan para mejorar lo tuyo.

Al final, las webs que funcionan bien suelen tener algo en común: no están llenas de cosas. Usan los plugins justos, los que de verdad aportan. Nada más. Y eso se nota. Cargan rápido, se mantienen estables y ofrecen una experiencia limpia. Detrás hay decisiones técnicas, pero también criterio.

Aprender cómo saber los plugins que tiene una web te da una perspectiva nueva. Empiezas a ver qué hacen otros, por qué lo hacen así, y sobre todo qué podrías hacer tú mejor. No hace falta instalar lo mismo, sino entender el porqué.

En Jevnet, como agencia de diseño web, lo vivimos a diario. Analizamos webs, desmenuzamos su estructura, identificamos lo que funciona y lo adaptamos a cada proyecto. A veces un cambio pequeño, un plugin bien elegido o un ajuste técnico marca la diferencia entre una web que simplemente existe y una que realmente convierte.

Porque los plugins no son el secreto. Son las piezas. Lo que importa de verdad es cómo las usas, cómo las combinas y qué sentido tienen dentro de tu estrategia. Lo demás… bueno, lo demás son solo nombres en una lista.

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