Estrategia de branding: Cómo crear una marca

-“Tu que sabes, hazme un dibujito para el logo de mi empresa esta semana eh!”.

Marca, logotipo o ese dibujito que a todos los diseñadores una vez nos han pedido…

Con el paso del tiempo, esa idea de la marca ha cambiado ya que, hoy en día, tener un buen logo o una marca con una fuerte identidad es algo clave para el desarrollo de un negocio online u offline.

como hacer logo marca corporativa

Con más de 20 años de experiencia diseñando logos para diferentes medios gráficos, productos, magazines, empresas y negocios online, en este post pretendo contar un poco el proceso necesario para el desarrollo de una marca que cumpla con todos los criterios tradicionales del branding, el marketing y la nueva implantación de las marcas para soportes online.

Podría empezar dando los típicos consejos o tips que hay online, que si buscas en internet por ejemplo “¿Como diseñar un logo?”, ¿Cómo hacer una marca original?, u cualquier otra pregunta que se te ocurra, seguro que el oráculo de Google, junto a los Jedis SEO harán que llegues a una información que sea de tu agrado y si te animas, diseñes tu logotipo o encargues en base a esos criterios a un diseñador que te haga el trabajo.

Con esto no quiero decir que eso este mal, simplemente es un camino más, y llegarás a un resultado, que sumado a tu plan de empresa o producto tendrás, o no, el éxito deseado.

Bueno, vamos al grano, que como muchas veces me dicen mis colaboradores, “se te salto el compact”.

Para los que escuchamos música antes de Spotify, existía un elemento circular que si lo ponías en un reproductor, y apretabas una tecla triangular (Play) emitía música, bueno eso es el CD (compact disc), y si no era de buena calidad el reproductor o si el CD estaba rayado, saltaba, y de ahí la frase “te salta el compact” de mis amigos, ya que suelo ir de un tema a otro con mucha facilidad, pero no se preocupen, siempre retorno al concepto original.

Como les decía, podría contarle lo que ya pueden leer en muchos portales de Branding, pero prefiero sumarle a mi experiencia un giro tipográfico y hacerlo en forma de cuento, así tendremos un “Inicio, nudo y desenlace”.

Tener un buen logo o una marca con una fuerte identidad es algo clave para el desarrollo de un negocio online u offline.

 

Bueno, aquí va:

Había una vez un señor que vivía en un pueblo imaginario llamado Emprender. Este señor había trabajado en varias de las empresas de su pueblo, y en base a sus estudios se había decantado por las empresas de rubro textil. Con el paso de los años este señor se fue quedando sin trabajo, ya que muchas de las empresas de su pueblo, por llevar la producción a otras partes del mundo, fueron cerrando. Este señor que tenía mucha experiencia en el sector, decidió plantar cara al problema y formar su propia empresa.

Aquí hago una pausa, ya quizás te estés entusiasmando y creyendo que voy dar vuelta toda la historia del textil con una historia de empresa de éxito. Pero no es así, mi destino sigue siendo la marca y el logotipo. ¡Pero esto no significa que un emprendedor con buenas ideas no logre hacerlo! Ya tenemos muchísimos ejemplos de las Startups de moda actuales.

Bueno, este Señor, junto a su hijo de 20 años que estaba estudiando económicas, decide emprender un taller textil y producir telas desde un concepto original. “Telas mágicas”. El dice que sus telas traen suerte, que atraen buenas energías y repelen las malas ondas. Y la verdad que con ese discurso de venta, logró convencer a varios inversores que apostaron por apoyarlo y financiarle las máquinas para comenzar la producción.

Necesitaba un nombre para la empresa así que eso lo dejo en manos de su hijo que le dijo, “papa, el nombre que elijamos debe estar libre el dominio, y mejor si es .com ya que quizás muchas de nuestras ventas las hagamos por internet, ya veremos luego cómo montamos la página pero primero necesitamos el nombre, así que hagamos una lista y vamos testeándolo.”. Y así lo hicieron, con muchos nombres y pruebas, pasando por la típica mezcla de palabras, combinación de conceptos, hasta que lograron el nombre que les pareció el mejor, ya que estaba libre el dominio.

Aquí entra mi oído opinador, y la verdad que a al vez que escribo este post me empiezo a entusiasmar con la idea de montar el negocio de este señor. Para eso, quiero entrar en una parte muy importante que forma parte de mi ADN como diseñador y es el entusiasmo. Es imposible ponerse a trabajar en un logotipo si no tienes entusiasmo por hacerlo, está claro que si eres un profesional lo puedes hacer pero si a eso le sumas el entusiasmo, el resultado será genial.

Y en base a la historia que se esta desarrollando, es en este momento del cuento, es ahí donde entra el entusiasmo. Hablas con el cliente del nombre de la marca, del porque del mismo, de qué colores le gustan y muy importante hablar de los NO. Sí, lo repito, es muy importante saber cuales son los NO de tu cliente para que el logo definitivo no solo cuente con lo necesario para funcionar en su mercado sino que lleve dentro el ADN de la empresa.

Bueno, como ya tienen decidido el nombre, este señor y su hijo, a la vez que van desarrollando su producto, se ponen en contacto con el diseñador que les hará el logotipo. Inicialmente, comentaban entre ellos mientras caminaban que lo usarán para aplicarlo en su nueva tienda física del pueblo, en su fábrica y en su tienda online, y por supuesto todos los elementos corporativos necesarios.

Es imposible ponerse a trabajar en un logotipo si no tienes entusiasmo por hacerlo

Propuestas de diseño gráfico

Cuando este par de personajes entraron en el estudio, no pude evitar ver esa cara de ilusión en sus rostros, traían con ellos un caja llenas de recortes de telas, y caminaban de una forma muy particular, lo que me hizo pensar que este sería una trabajo fácil pero difícil a la vez. Digo fácil porque de ellos ya se desprendían muchos recursos visuales de su personalidad y hacían que yo fuera deduciendo el perfil de empresa que sería.

Me habían dicho por teléfono el nombre de su marca y lo relacione enseguida con su presencia al entrar a la oficina, y también sería difícil porque si traían en su mente todo lo que querían hacer, y solo me contrataban para que lo ponga “bonito” tendría yo, luego de trabajar en ello y teniendo otra propuesta, que convencerlos de esa otra cosa, exponiendo mi nueva propuesta de diseño con las explicaciones necesarias.

Pero, bueno, por eso están aquí, ¿no? Pero una cosa es cierto, desprendían una energía increíble, muy, pero muy positiva, así que lo que me habían contado por teléfono, ¡empezaba a tener forma!.

Luego de las presentaciones y los chistes de cortesía, nos fuimos a la sala de reuniones. Bueno, sentémonos aquí y cuéntenme su proyecto. “….”. La verdad que traían muy bien aprendido el speech, y me fue fácil identificar su necesidad. El nombre de empresa la verdad no me convencía mucho, y quizás le demos una vuelta les dije.

Normalmente, si hay algo que no cuadra en el comienzo de una marca, se buscan opciones alternativas, que en ocasiones son el reemplazo de la original pero en otras, simplemente, se barajan posibilidades y luego se vuelve a la original, reforzándola con algún claim o frase de apoyo que viste de personalidad a la marca.

En este caso, en que la marca estaría en tiendas físicas y online, teníamos el doble desafío ya que muchas marcas actuales deben funcionar tanto para soportes offline como online, y por ello, deben contener criterios gráficos que den licencias para luego repensar las reducciones para, por ejemplo, estar dentro de los móviles en los pequeños cuadrados de las Apps.

También hay que tener en cuenta que la mayoría de los sitios web hoy ya se ven más en móviles que en ordenadores. Es por eso que debemos, a la hora de diseñar un logo, pensar en todas esas variables o tener contempladas una serie de posibilidades que debe contener nuestra propuesta de diseño.

Volviendo al entusiasmo, mientras estaba hablando con los clientes y bueno, no les voy a mentir, mientras escribo este post, pienso en ese entusiasmo que les contaba antes, y es muy real. En mi proceso creativo, una vez definido el nombre, llega el momento de pasar a la selección tipográfica y es ahí donde puede ir relacionado con las telas de estos señores, ya que es un momento mágico. Si, mágico.

Una vez que ya tienes incorporado el concepto, y empiezas a elegir tipografías para la marca, o a dibujar ideas, es genial empezar a ver cómo determinados caracteres de letras o formas se adaptan a la idea que tienes en tu cabeza y está claro que esa tipografía o forma comienza a dar matices de la marca.

Una vez definidas una serie de tipografías o ideas, pasas a ver cómo funcionan en tu marca o producto, ves cómo se relacionan con un símbolo, y si esta marca lo requiere, con el claim o frase de apoyo. Juegas con colores, ves cómo funciona en distintos soportes, si tiene legibilidad, y cómo se relaciona con marcas de la competencia, la aplicas en productos o elementos corporativos y lo más importante, que el logo diseñado para la marca contenga recursos gráficos útiles.

Si, que la marca incluya en su estructura, un ADN de recursos gráficos con los cuales poder luego generar otros elementos necesarios para integrarla en otros soportes como papelería de empresa, productos, firmas digitales, recursos web y mobile, etc. He visto muchas marcas que no contemplan esto y que luego su implantación es forzada y eso se nota.

Bueno, resumiendo y ya terminando la reunión con nuestros clientes, y dejándolos ir a su producción de telas mágicas, y también claro, terminar este post, que sino se transformará en un cuento real y el editor de la agencia me lo censurará.

Creo que hoy en día las marcas tienen el doble reto y no se si triple de tener que convivir en un entorno muy amplio, y siempre será mejor tener un bueno logo, que un logo a medias, ya que es nuestra carta de presentación, y el amor a primera vista, por más tecnología que nos invada sigue existiendo.

PD:
Esta claro que hoy en día con el tema del diseño de UX y UI, la experiencia de usuario y el diseños de interfaces es a veces el que manda, y el logo queda en segundo plano. Pero bueno, esto es otro tema para otro cuento…

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Diego Lunelli