El marketing tradicional se basa en acercar un producto concreto a aquel público que lo demanda. Dos partes en un principio alejadas y que, a través de mensajes en distintos canales de publicidad, acaban por encontrarse, convirtiendo a las agencias en la herramienta que acorta la distancia entre la oferta y la demanda.

Este enfoque resultaba infalible un tiempo atrás. El usuario estaba encantado de recibir publicidad a través de diferentes medios, productos por los que en alguna ocasión había mostrado interés con la intención de adquirirlos, pero en la actualidad podríamos decir que el marketing tradicional ha perdido impacto y eficacia.

A través del bombardeo incesante de publicidad el usuario ha dejado de darle importancia a este factor, recibiendo esta práctica como una costumbre enrolada en la monotonía del día a día. Ya no resulta llamativo recibir innumerables ofertas con precios irresistibles, el cliente ya no muestra el mismo interés ante la publicidad directa que recibe y demuestra cierta desconfianza hacia algunos mensajes concretos que utilizan las empresas para conseguir ventas.

El marketing de contenidos deja a un lado la publicidad agresiva, opta por informar al usuario con textos que pueden resultarle de interés, para convertirlo en cliente a través de una sucesión de escritos con los que atraer y retener su atención. Podría definirse al fin y al cabo como la virtud de ponerse en la piel de nuestro público, hacer un estudio con el que averiguar sus intereses e inquietudes y generar contenido que transmita confianza y solucione sus dudas.

Cómo crear una estrategia de marketing de contenidos

Para poder iniciar una estrategia a través del marketing de contenidos debemos tener en cuenta una serie de puntos:

Definir nuestro público objetivo: Nuestro primera tarea será averiguar a quién queremos dirigir nuestros textos, qué público queremos alcanzar con ellos. A través de un estudio podremos averiguar las temáticas que deberemos explotar para saciar sus necesidades y provocar en él un interés.
• Marcar un objetivo: Una vez sepamos a quién nos dirigimos debemos marcarnos un objetivo. Toda campaña debe tener una línea de meta, perseguir un propósito, una vez fijado ese punto sabremos a dónde queremos llegar.

Creación de contenidos: Una vez definidos el público y nuestros objetivos debemos empezar a crear unos contenidos de calidad para poder difundirlos. Cuanto más variados sean más interesantes pueden resultar a ojos de nuestro futuro cliente, enfocados siempre a la temática adecuada podemos llamar la atención del usuario a través de textos, videos, presentaciones o cualquier otro formato.

Seguir el flujo de usuarios que llegan a nuestro sitio web: Será esencial definir qué interacción queremos que realice el usuario al acceder a nuestro contenido. Necesitamos que acceda, que se informe sobre lo que ha buscado y que finalmente haga algo más, en este caso y dentro del Marketing de contenidos, puede ser una de las mejores soluciones crear un CTA ofreciendo un valor añadido al usuario. Es fácil, el usuario que haya accedido a un contenido que hable sobre «Mantenimiento de piscinas particulares», es posible que si le ofrecemos la descarga de un eBook con el mantenimiento de plantas exteriores y distintas variedades, el usuario se lo acabe descargando a cambio de sus datos -por norma general nombre y email en la primera fase- para que después nosotros podamos seguir con su proceso hasta convertirlo en cliente potencial y nos acabe por contratar la instalación del césped que vendemos.

Análisis de campaña: Con los anteriores pasos en marcha tan solo quedará analizar los resultados que se están obteniendo en las diferentes campañas. Afortunadamente disponemos de innumerables herramientas con las que medir todo tipo de datos, a través de ellas podremos saber qué nos funciona y qué debemos modificar.

Cómo difundir correctamente nuestros contenidos

Los pasos anteriormente citados no aseguran el éxito de nuestra campaña. Tendremos todo lo necesario para alcanzar nuestro objetivo pero necesitaremos llevar a cabo correctamente una importante tarea, difundir con acierto los contenidos.

Por supuesto resulta imprescindible para el éxito de una campaña la creación de contenido de calidad, pero si su difusión no es la adecuada la estrategia de marketing puede no tener la repercusión deseada.

Para que esto no ocurra debemos estudiar qué canales registran un mayor movimiento de nuestro público objetivo para poder centrar en ellos la difusión. Una vez conseguida la información que necesitamos podremos poner en marcha la inversión para promocionar nuestros contenidos en ellos, alcanzando a los usuarios que habíamos fijado desde un principio.

Estos son a grandes rasgos los puntos a tener en cuenta para crear una campaña a través del marketing de contenidos. Cada uno de ellos hay que trabajarlos, madurarlos y definirlos a medida que se elabora un plan bien estructurado para conseguir el retorno deseado en cada uno de los proyectos.

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